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Sus primeras obras se registran en la Patagonia Chilena, específicamente en Tierra del Fuego, foco donde localiza la Sede de la Inspectoría Provincial de Chile, para proyectarse luego al resto del país. La expansión salesiana obedece a dos claros intereses, en un sentido la idea de expandir y fortalecer la fe católica en tierras lejanas para contrarrestar la pujanza del liberalismo europeo y, por otra parte, la implementación de escuelas del trabajo a lo largo del país, necesarias en un período en que la industrialización se proyectaba en todo el mundo, las cuáles entregan las bases y plataformas de transformación socioeconómica en los niveles de calidad de vida de sus habitantes.
La Inspectoría Salesiana en Chile acoge el llamado del monseñor Obispo Florencio Fontecilla para fundar en la ciudad de La Serena, ubicada a 470 Km. al norte de la capital de la República de Chile, una Escuela de las Arte y Oficio destinada a la población juvenil más desposeída y vulnerable de la ciudad. Así fue que el 31 de Mayo de 1900 llegan los tres primeros salesianos desde Sucre (Bolivia) a La Serena, ciudad perfumada por sus claveles y papayas. Los sacerdotes fueron Juan Gasparolli, Francisco Jano y Justo Pastor González.
En honor al Papa de la época “León XIII”, artífice de la Encíclica Rerun Novarum dictada en plena Revolución Industria, que perseguía la equidad social, se le otorgó el nombre a esta escuela salesiana. Desde sus inicios está ubicada en la calle Amunátegui número 450, en el sector centro sur de la ciudad, en terrenos que pertenecieron a la Sra. Isabel Varela Varas, quién donó dicha propiedad para construir en ella los cimientos de esta escuela para el bien de la juventud.
En los inicios del Colegio León XIII son difíciles debido a razones eminentemente económicas, ya que debían solventar todos los gastos que la educación demanda. Operan sólo cinco años, desde 1900 a 1905, con una inscripción que no superan la veintena de alumnos matriculados en los talleres de carpintería y zapatería. Por esto el colegio cierra sus puertas entre los años 1905 a 1910. A pesar de las primeras vicisitudes, el clamor popular no se hace esperar y el Obispo de La Serena Monseñor Ramón Ángel Jara acogiendo dichos llamados, solicita la reinstalación en la ciudad de la Congregación Salesiana para levantar, ya en forma definitiva, una escuela industrial esencialmente práctica, en las cuáles se imparten los talleres de zapatería, carpintería, sastrería y encuadernación. En honor al Obispo y a su decidido esfuerzo por los salesianos, es que esta Escuela lleva en un primer momento el nombre de “Escuela Salesiana del Trabajo San Ramón”, la que posteriormente derivó a “Escuela Industrial Salesiana San Ramón”, nombre oficial con que está inscrita en los registros del Ministerio de Educación. Con este nombre se le conoce hasta la actualidad.
Fiel a los postulados de Don Bosco no tan sólo se enfatiza lo técnico-profesional, sino que plasman los salesianos las ideas de incorporar un Oratorio, diversas comunidades pastorales de alumnos, padres y apoderados, como también a los profesores, los Sacramentos y servicios a la comunidad, destacando hasta hoy la Banda Don Bosco, fundada el 10 de septiembre de 1901 y el Grupo Scout Lemu Don Bosco, creado el 1º de mayo de 1963, iniciativas que buscan en los jóvenes tal como lo dijo Domingo Savio - uno de los discípulos - Vivir siempre Alegres.
Entre 1910 a 1954, la Escuela Industrial Salesiana San Ramón imparte sólo talleres de características de artes y oficio para la población. Lo cual obedece a las necesidades de la provincia en aquel entonces, que aunque lleva el rótulo de industrial, su área de formación es más bien del modelo de oficio. Se expande en sus instalaciones físicas, y se funda la casa de retiro Elías Marañón, ubicada en la localidad del El Molle a unos 30 Km. al oriente de La Serena, en pleno Valle del Elqui para labores pastorales de toda la comunidad salesiana, casa de retiros que hoy lleva el nombre de “Villa Don Bosco”.
La institución da un salto cuantitativo y cualitativo con la creación, en el año 1954, de la especialidad de Mecánica Industrial, reflejo atinado de la Inspectoría Provincial y del Director Eugenio Zamboni, de incorporarse al desarrollo industrial del país ya establecido por la política estatales de los gobiernos radicales en que se fomenta la industrialización del país. Decisión no menos alejada de la mirada del ex Presidente serenense Gabriel González Videla de crear y diseñar en su ciudad natal un plan que aglutinara el concepto de una ciudad moderna, funcional y polo industrial.
Desde 1954 a 1980, la Escuela va incorporando en su proyecto curricular las especialidades de Mecánica Automotriz y Electromecánica, esta última sufre una variación derivando a Electricidad. A la vez se van cerrando las primeras carreras de artes y oficio, dando lugar a modernas especialidades que la contingencia y coyuntura socioeconómica del país y de la región necesitan. Los planes de estudios para esa época se extendían a los cinco años.
A fines del siglo XX y a inicios del tercer milenio, La Escuela Industrial Salesiana San Ramón, vive una época de desafíos y de transformaciones. En primer lugar, se inserta de lleno en el proceso de la Reforma a la Educación Chilena con la implementación de la Jornada Escolar Completa, una malla curricular de cuatro niveles, los dos primeros de plan general y los siguientes de la modalidad técnico-profesional, una planta de profesionales no tan sólo de los ámbitos educativos, sino ampliado a diversas áreas según los requerimientos de los nuevos tiempos y los alumnos van exigiendo. En segunda instancia, la dotación del establecimiento, que actualmente supera los 850 alumnos, exige que la Dirección busque alianzas estratégicas con entidades de soporte a la educación técnica que apoyen su funcionamiento, tal es el caso de la Fundación Arturo Irarrázaval Correa. En tercer lugar, la incorporación al mundo de la era digital, con la creación de las especialidades de Electrónica y de Dibujo Técnico, con un fuerte énfasis en lo industrial. Lo anterior se ha visto reflejado en la ampliación y construcción de sofisticados talleres para las especialidades, innovaciones en los recursos, creación de laboratorios de computación, una sala de recursos de aprendizaje, aulas de audiovisuales, zona de deportes y recreación. Y por último, la gran responsabilidad y exigencia que representa para nuestra Comunidad Educativa Pastoral Salesiana mantener y mejorar los estándares de calidad educacionales que nos permitieron, durante el año 2010, obtener el Sello de Calidad a la Gestión Escolar, otorgado por Fundación Chile y que convirtió a la Escuela Industrial Salesiana San Ramón en el único establecimiento educacional en poseer este sello vigente en la región.
Las dependencias actuales ya casi no se asemejan a la vieja casona que en el año 1900 acogió a los primeros salesianos. Hoy es un moderno edificio que durante este año crecerá para acoger a alumnos de Séptimo y Octavo Básico como lo solicita el Ministerio de Educación y su reforma, construcción que también incluye la edificación de un gran gimnasio de moderna infraestructura y servicios que completará este gran proyecto de ampliación.
Con esta construcción podremos albergar a más jóvenes que cada año aspiran a incorporarse a nuestra Escuela, quienes lo hacen convencidos por el prestigio alcanzado por este establecimiento a través de sus 112 años de vida y deseosos de ser parte del proyecto metodológico que un visionario sacerdote cercano a Los Alpes ya había soñado desde los nueve años, cuya obra ha permitido a los jóvenes acceder a una formación profesional que los prepara para incorporarse al mundo laboral, tanto espiritual como profesionalmente, guiados por Don Bosco y bendecidos por María Auxiliadora.